Nakeima, te lo toco to’

Noodels by Nakeima

Puntuación

Continuando con nuestra búsqueda de los mejores restaurantes, hace unos días tuvimos la oportunidad de visitar Nakeima, uno de los locales mas de moda en la Capital y que es famoso por el hecho de que para poder comer tienes que hacer cola, dado que no admite reservas.

Aceptado este hándicap, lo que más nos sorprendió de Nakeima, es el procedimiento que tienen para dar las mesas, ya que cuando estas haciendo cola, llega uno de los cocineros, de manera bastante arrogante y te otorga el favor de la mesa, ya que de lo contrario tus posibilidades de conocerlo desapareen, si ya han agotado su teórico aforo. Sin embargo, en nuestra espera vimos como llegaron unos buenos clientes, por la relación que demostraron tener y les improvisaron 2 plazas encima de la vitrina del final de la barra, que en todo hay excepciones.

Nakeima

Nakeima

Tras cumplir con el protocolo de hacer la reserva y volver a la hora indicada, accedimos a Nakeima, antigua cafetería, a la que le han dado una mano de pintura y poco más, siendo el nivel de confort bastante más bajo de lo que como, entendemos mínimo, debería tener un local con ciertas aspiraciones. Y una cocina que inspirara más confianza en la existencia de limpieza, sobre todo después de ver las manchas que como galones, lucen algunos de los cocineros en sus chaquetillas.

Entrando en lo puramente gastronómico, y sin la intención de detallar el sinfín de ingredientes que componían cada uno de sus platos de Nakeima, hemos de destacar que los dumpling y demás platos que probamos estaban bien en cuanto a la calidad del producto, pero esperábamos encontrar más sabor y sensaciones que merecieran la peregrinación con espera incluida.

Dumpling by Nakeima

Dumpling by Nakeima

Dumpling by Nakeima

Dumpling by Nakeima

Las texturas en alguno de los casos no eran buenas y faltaba nitidez a los sabores, además de que nadie garantiza que el barroquismo en la inclusión u uso de ingredientes genere un buen plato. El arroz que es el acompañamiento de niguiris y similares, ese día estaba un poco pasado y pastoso. En cuanto a las cantidades, resultan pequeñas, pero el resultado final es bastante satisfactorio en ese aspecto.

Niguiris by Nakeima

Niguiris by Nakeima

Niguiris by Nakeima

Niguiris by Nakeima

Niguiris by Nakeima

Niguiris by Nakeima

Uno de los puntos negros de Nakeima, son los tiempos de espera entre cada uno de los platos, lo que no debería suceder habida cuenta que sientan a todos los comensales a la vez y tienen una carta corta y por la que, bien intencionadamente, guían al cliente que termina comiendo lo que se le sugiere, en nuestro caso, optamos por probar todos y cada uno de los platos de la carta de Nakeima, desde los niguiris, que antes os hemos mencionado, pasando por los callos, la royal de liebre y finalizando por el Ramen.

Noodels by Nakeima

Noodels by Nakeima

Noodels by Nakeima

Noodels by Nakeima

Noodels by Nakeima

Noodels by Nakeima

A nivel de carta de vinos, Nakeima presenta alguna referencia interesante, pero sin embargo nos parece excesivamente reducida, en nuestro caso optamos por la Coulee douce.

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En cuanto al ticket final no resulta especialmente barato, ya que para comer necesitas no menos de 6- 7 platos por comensal, más el vino, lo que te lleva a un precio cercano a los 50-60€.

A modo de resumen y crítica, desde Gastrotxusan, tenemos que señalar que hay ocasiones en que el encumbramiento gastronómico se hace apenas iniciado un proyecto y este es uno de esos casos, sin que haya una madurez y un proyecto consolidado, y la experiencia no se acerca, ni de lejos, a las expectativas. Además, como consecuencia de ese apoyo, el personal parece que está por encima del comensal, esto lo decimos con conocimiento de causa, ya que pudimos presenciar, una situación “muy curiosa” derivada de una discusión con un cliente al que al retirarle un plato, un cocinero le había tocado los palillos por el extremo que se mete en la boca y la disculpa fue que ellos tocan toda la comida con las manos, para nosotros, esta falta de cortesía con el cliente y de higiene nos parece imperdonable y nunca hay que perder la perspectiva de que el comensal va a comer y a pasar un buen momento gastronómico y no a soportar pseudo divos.

JRE

Melendez Valdes, 49
45€-50€

Nuestra Puntuación

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